Kenia: la educación superior brinda una experiencia de aprendizaje
23 septiembre 2013

Liz Lock, coordinadora de Jesuit Commons: Educación Superior en los Márgenes en el campamento de Kakuma, Kenia, durante su entrevista en video en junio de 2013. (Christian Fuchs/JRS)
Ellos y ellas han sido las pioneras y pioneros que nos han permitido mejorar el programa paso a paso; su ayuda no tiene precio.
Kakuma, Kenia, 23 de septiembre de 2013 - Liz Lock, coordinadora de Jesuit Commons: Educación Superior en los márgenes en el campamento de Kakuma, en Kenia, comparte su experiencia personal sobre su trabajo con los estudiantes en este campamento que alberga unos 120.000 refugiados, procedentes de una docena de países. El Servicio Jesuita a Refugiados ha trabajado con los refugiados en el campamento desde 1994.

He estado trabajando para el Servicio Jesuita a Refugiados en Kakuma como coordinadora de Jesuit Commons: Higher Education at the Margins durante algo más de dos años.

Un mes después de terminar mi maestría, vine a Kakuma para trabajar como facilitadora de un curso de organización y desarrollo comunitario de JC:HEM. Aparte de ayudar a desarrollar una programación curricular de estudios pertinente para el asentamiento, me pusieron a cargo de la promoción de la diplomatura de 2010. Esto quiere decir que ayudaba en la comunicación entre los profesores en los EE.UU. y los estudiantes participantes explicándoles las tareas o ayudándoles a editar sus trabajos. He realizado este papel de apoyar a esta promoción durante mi transición a mi posición actual. Este grupo es el que hoy se graduará, después de completar los tres años del programa del JC:HEM.

Si bien no estuve aquí desde el principio, ya que el programa comenzó hace unos ocho meses antes de mi llegada, sigo agradeciendo lo mucho que he aprendido de mi tiempo con los estudiantes. Entre las reuniones mensuales debatiendo los beneficios y desafíos tanto de las clases específicas como del programa en su conjunto, y las reuniones individuales periódicas, entrevistas y conversaciones, siento que conozco el grupo bastante bien. Y gracias a este conocimiento o como consecuencia del mismo, me siento inmensamente orgullosa de que hayan completado con éxito este intensivo programa de educación superior de tres años.

Este grupo de alumnos, al igual que los demás, tienen sus empleos, familias y compromisos externos. Han viajado periódicamente por todo el vasto campamento para reunirse con compañeros de estudios, presentar tareas y realizar investigaciones. Han compartido libros y se han enfrentado a trabajos académicos que no tenían sentido para ellos, a profesores exigentes y a difíciles asignaturas para las que no sentían se preparados. Ellos y ellas han sido las pioneras y pioneros que nos han permitido mejorar el programa paso a paso; su ayuda no tiene precio.

Muchos de ellos y ellas no saben lo que va a ocurrir ahora; una vez completado tan importante objetivo hay muchas opciones, pero no hay caminos establecidos. No sé cuáles serán sus próximos pasos, aunque espero poder apoyarles de alguna manera. Pero sí sé que todas y todos llegarán lejos. Quizás se conviertan en líderes y vuelvan para cambiar su país de origen; quizás consigan que les reasienten en otro país y cambien las políticas de refugiados en los países de acogida; quizás promuevan reformas. La vida les puede llevar en muchas direcciones.

También estoy segura que, por lo poco que sé de cada uno y cada una, van a marcar una diferencia en sus familias y comunidades. Transformarán el mundo, porque todas y todos son conscientes de los aspectos de sus mundos que deben cambiarse. Ellos y ellas marcan la diferencia y todos nosotros nos sentimos orgullosos de haber desempeñado un papel en su vida, no importa lo pequeña que nuestra contribución haya sido.

Liz Lock, coordinadora de JC:HEM en el campamento de Kakuma, el JRS Kenia